Cómo la Educación Teológica por Extensión capacita a la Iglesia global
Cuando la capacitación no llega a quienes sirven en las comunidades locales, la Iglesia sufre
En toda la Iglesia global, los pastores y otros líderes de la Iglesia enfrentan desafíos apremiantes muy similares: ¿cómo brindar a los líderes una capacitación que sea accesible, pueda multiplicarse y esté vinculada con la realidad cotidiana del ministerio? ¿Cómo discipular a los creyentes sin desarraigarlos de sus comunidades? ¿Cómo formar líderes sin apartarlos del ministerio en el que ya sirven? Y ¿cómo multiplicar capacitadores —no solo graduados— en las iglesias y en las diversas culturas ?
Un enfoque que viene dando respuesta a estas preguntas en distintas partes del mundo es la Educación Teológica por Extensión (ETE).
Una conversación arraigada en la iglesia local
En un episodio reciente del Podcast sobre los Capacitadores de Pastores Globales, el reverendo Dr. Graham Aylett, capacitador de pastores que sirve en Asia y otras regiones del mundo, compartió aprendizajes prácticos que son fruto de décadas de experiencia utilizando la ETE para fortalecer a las iglesias y formar líderes. A partir, en especial, de sus años de ministerio en Mongolia y de su labor actual con INCREASE Association, el Dr. Aylett presentó una visión que surgió de la práctica para una capacitación pastoral contextualizada y arraigada en la iglesia local.
1. Use un modelo de capacitación que funcione allí donde ya están los pastores
Una de las principales fortalezas de la ETE es que no saca a los líderes de su contexto ministerial. Por el contrario, integra el aprendizaje en la vida misma de la iglesia.
Como explica el Dr. Aylett, la ETE reúne tres elementos esenciales en un proceso continuo:
- Estudio personal
- Conversación grupal guiada
- Aplicación práctica
“En esencia, la ETE reúne tres elementos importantes: el estudio personal, el encuentro en grupo y la aplicación práctica”.
Esta dinámica permite a los participantes estudiar las Escrituras, reflexionar juntos y llevar de inmediato lo aprendido a situaciones reales del ministerio. De este modo, la teología no queda reducida a conocimientos abstractos, sino que se convierte en parte de un proceso activo y comunitario de formación.
El Dr. Aylett resume así la esencia de este modelo:
“Nos gusta describirlo como herramientas para capacitar y fortalecer”.
Para los capacitadores de pastores, esto significa que el propio marco de capacitación puede quedar en manos de las iglesias locales, que pueden hacerlo suyo y reproducirlo.
2. Fomente una cultura de hacer discípulos de la cual surjan nuevos líderes
La ETE no está pensada únicamente para quienes llegarán a ser pastores. Su alcance es deliberadamente amplio: capacita a todos los creyentes para la misión y el ministerio y, al mismo tiempo, crea un terreno fértil para el desarrollo de nuevos líderes.
Como explica el Dr. Aylett:
“Cuando se ponen esas herramientas y ese marco en manos de las iglesias locales, ellas cuentan con una manera de fortalecer a sus miembros y discipularlos”.
A medida que las iglesias crecen en el discipulado, el desarrollo de nuevos líderes se da de manera orgánica. La multiplicación de capacitadores deja entonces de ser un programa aparte y se convierte en un fruto natural de ese proceso.
“Cuando existe esa cultura de hacer discípulos, también se están formando líderes”, afirmó el Dr. Aylett.
Este enfoque ayuda a comprender la capacitación pastoral como algo que nace de una vida saludable de la iglesia, y no como un programa impuesto desde afuera.
3. Desarrolle la capacitación con las iglesias, no solo para ellas
La experiencia del Dr. Aylett en Mongolia demuestra el valor de desarrollar los cursos en colaboración con las iglesias. En lugar de haber llevado un currículo ya elaborado, el equipo de ETE comenzó por escuchar.
A los pastores y líderes ministeriales locales, se les plantearon preguntas fundamentales:
- ¿Qué debería saber un líder bien capacitado?
- ¿Qué debería ser capaz de hacer?
- ¿Qué clase de persona debería ser?
Al contrastar sus respuestas con los cursos que ya se ofrecían, quedaron en evidencia varias áreas que requerían mayor atención, especialmente la vida familiar cristiana y las habilidades prácticas para el ministerio.
“Fue un programa desarrollado a partir del diálogo y la colaboración”.
— Rev. Dr. Graham Aylett
El resultado fue una capacitación pertinente para el contexto, que las propias iglesias habían hecho suya y en la que podían confiar. Para los capacitadores de pastores, esto pone de relieve un principio fundamental: el llegar a ser relevante en cada contexto comienza por escuchar.
4. Multiplique capacitadores mediante una sólida formación de facilitadores
Un componente decisivo de la ETE —y que con frecuencia no recibe suficiente atención— es la función del facilitador. No es necesario que los facilitadores sean teólogos expertos. Lo que se necesita son creyentes fieles, capacitados para guiar la conversación, formular buenas preguntas y modelar una vida moldeada por las Escrituras.
“No es necesario que el facilitador del grupo tenga ese nivel de formación bíblica, pero sí necesita saber cómo facilitar un grupo y cómo formular buenas preguntas”.
— Rev. Dr. Graham Aylett
Las iglesias locales identifican a los facilitadores; el programa de ETE los capacita y posteriormente los acompaña a través del mentoreo y la observación. Este proceso ayuda a cuidar la calidad de la capacitación sin quitarle a la iglesia local su sentido de pertenencia y responsabilidad.
El Dr. Aylett señala que el desarrollo de buenos facilitadores también suele contribuir al surgimiento de futuros pastores:
“Cuando se capacita bien a los facilitadores, también se están formando futuros pastores”.
Para los capacitadores de pastores que desean un impacto capaz de multiplicarse, invertir en el desarrollo de facilitadores constituye una decisión estratégica.
5. Contextualice los cursos mediante un marco claro y reproducible
Durante GProCongress II, en Panamá, el Dr. Aylett presentó un método práctico para desarrollar cursos contextualizados llamado Situation Response Development (desarrollo en respuesta a la situación). Este marco ayuda a los capacitadores a no comenzar automáticamente por el contenido.
“A veces, cuando las personas piensan en desarrollar un curso, lo primero que viene a la mente es el contenido; pero no tienen en cuenta quiénes son los participantes, dónde están ni cuáles son sus necesidades particulares”.
— Rev. Dr. Graham Aylett
El proceso comprende cinco movimientos:
- Investigar la situación actual
- Imaginar cómo sería si esa situación fuera transformada mediante el reinado de Cristo
- Comprender a los participantes tal como son en el presente
- Visualizar a los participantes como agentes de la transformación de Dios
- Diseñar un curso que tienda un puente entre ambas realidades
Este enfoque permite que la capacitación tenga un sólido fundamento bíblico y, a la vez, responda de manera concreta a las realidades locales.
“Es una manera de tomar en serio el contexto antes de llegar al contenido”.
— Rev. Dr. Graham Aylett
Aprendizajes para los capacitadores de pastores
- La capacitación arraigada en la iglesia local genera procesos sostenibles para el desarrollo de líderes.
- Una cultura de hacer discípulos favorece el surgimiento natural de futuros capacitadores.
- Los facilitadores son fundamentales para la multiplicación; no deben considerarse un elemento secundario.
- La contextualización exige escuchar antes de enseñar.
- Una capacitación eficaz requiere tiempo, colaboración y oración.
Como recuerda el Dr. Aylett a los capacitadores, Jesús dijo:
“Separados de mí no pueden hacer nada” (Juan 15:5).
En última instancia, la capacitación pastoral es obra de Cristo en Su Iglesia, y Él está presente aun en medio de la tormenta.
Dé el próximo paso
- Escuche la conversación completa en El Podcast sobre los Capacitadores de Pastores Globales.
- Conozca los recursos para una capacitación contextualizada disponibles en INCREASEassociation.org.
- Comparta este artículo con algún capacitador de pastores o líder de la Iglesia de su red.
Capacitar a la Iglesia global no comienza importando respuestas, sino fortaleciendo a las iglesias locales para que formen líderes allí donde Dios ya las ha puesto.
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