De la investigación al avivamiento: Cómo una capacitación contextualizada impulsó un movimiento en Etiopía

Los capacitadores de pastores en todo el mundo enfrentan una misma tensión: la mies es mucha, pero el número de pastores debidamente capacitados sigue siendo demasiado reducido. Muchos pastores lideran iglesias y discipulan creyentes con fidelidad, aun teniendo poco o ningún acceso a capacitación formal. El problema no es la falta de llamado, sino que muchos no tienen acceso, estructura ni acompañamiento a largo plazo.

Para quienes tienen la responsabilidad de capacitar pastores, esta realidad plantea preguntas urgentes, tales como: ¿Por dónde comenzar cuando la necesidad parece abrumadora? ¿Cómo responder sin imponer soluciones que no son apropiadas para el contexto local? ¿Y cómo avanzar más allá de eventos aislados hacia una transformación que se sostenga en el tiempo?

En una conversación reciente en el Podcast sobre los Capacitadores de Pastores Globales, el pastor Lemma Degefa, capacitador de pastores que sirve en Etiopía y más allá de sus fronteras, compartió el recorrido y las prácticas que dieron forma a casi una década de impacto sostenido. En diálogo con los anfitriones Robby Richard y Germán Ricca, reflexionó sobre cómo la investigación, la colaboración entre sectores y un enfoque en formar capacitadores ayudaron a responder a una brecha nacional en la capacitación pastoral.

Lo que sigue son varios aprendizajes clave de esa conversación, pensados para capacitadores de pastores que sirven en diversos contextos alrededor del mundo.

Comenzar con una investigación, no con suposiciones

El pastor Lemma no inició la capacitación pastoral lanzando un plan de estudios ni organizando conferencias; más bien, comenzó haciendo preguntas.

Después de participar en la Academia de Proclamación Global en Dallas, Texas, en 2006, regresó a Etiopía con un sentido más claro del llamado, pero sin un plan previamente definido. En lugar de asumir que comprendía la realidad del lugar, decidió llevar a cabo un estudio a nivel nacional para evaluar la situación real de las iglesias y de los pastores.

Los resultados fueron impactantes:

  • El 52 % de los pastores lideraba una iglesia sin haber recibido capacitación formal.
  • La necesidad atravesaba las denominaciones y las regiones.
  • La magnitud del desafío superaba la capacidad de cualquier esfuerzo individual

“La eficacia de lo que hemos hecho —la base de todo— fue la investigación que realizamos”.

Lemma destacó que la investigación no necesita ser excesivamente técnica ni demandar grandes recursos. En esencia, se trata de observar, escuchar y comprender de manera intencional el contexto al que Dios le ha llamado a servir.

La investigación le permitió:

  • Comprender la profundidad y el alcance de la necesidad
  • Detectar los desafíos pastorales reales, más allá de las suposiciones iniciales
  • Diseñar una respuesta ajustada a la realidad local, y no a preferencias personales

Para los capacitadores de pastores, la investigación no fue solo un paso inicial para luego dejar atrás, sino una práctica que continuó a lo largo de todo el proceso.

Permitir que el contexto dé forma al marco de capacitación

Una vez que las necesidades quedaron claras, surgió un nuevo desafío: cómo responder sin imponer un modelo externo.

En lugar de importar un programa de capacitación ya existente, el pastor Lemma y su equipo desarrollaron un marco de capacitación propio y contextualizado, y se elaboró directamente a partir de lo que los pastores identificaron como sus necesidades reales. Este enfoque aseguró que el contenido respondiera a los desafíos concretos del ministerio pastoral en Etiopía.

Sin embargo, la relevancia para el contexto, por sí sola, no era suficiente.

Lemma reconoció que también era indispensable contar con una solidez teológica y la aceptación interdenominacional. Para ello, invitó desde el inicio a cinco instituciones teológicas formales para caminar juntos en el proceso.

Estas instituciones:

  • Revisaron los hallazgos de la investigación.
  • Contribuyeron a estructurar el esquema del marco de capacitación.
  • Asignaron teólogos y especialistas por área para aportar contenido.
  • Participaron en talleres de validación junto con líderes denominacionales.

“No presentamos el trabajo ya hecho para pedir aval después. Ellos estuvieron involucrados desde el principio.”

Este proceso colaborativo garantizó que el marco de capacitación fuera:

  • Teológicamente sólido
  • Aceptable entre distintas denominaciones
  • Sentido como propio por todos, y no como una iniciativa individual.

Para los capacitadores de pastores, esto resalta un principio clave: la contextualización y la colaboración fortalecen tanto la credibilidad como la eficacia.

Multiplicar capacitadores, no solo capacitados

Con el tiempo, la magnitud de la necesidad se volvió innegable, y quedó claro algo esencial: ningún líder ni organización podía afrontarla por sí solo.

La respuesta fue un cambio de enfoque: dejar de concentrarse en capacitar pastores de manera directa y priorizar la formación de capacitadores de pastores. Así se buscó multiplicar el alcance, no limitarlo.

A lo largo de casi nueve años, este enfoque arrojó el siguiente resultado:

  • Se equipó a 252 capacitadores de pastores.
  • Se capacitó a 168.872 líderes pastorales en toda Etiopía.

No obstante, los números nunca fueron el objetivo principal.

“No queremos que se gradúen de nada. Queremos que continúen aprendiendo”.

Al priorizar el desarrollo de capacitadores, el movimiento apuntó a la multiplicación, la sostenibilidad y la responsabilidad compartida. Los capacitadores no solo recibieron contenidos; también fueron equipados para seguir capacitando a otros en sus propios contextos

Este modelo permitió que la obra:

  • Se expandiera a nivel nacional
  • Cruzara fronteras denominacionales
  • Continuara más allá de un liderazgo centralizado

Fomentar comunidades de aprendizaje continuo

Uno de los resultados más importantes de este enfoque no fue un programa, sino el surgimiento de una red.

Gracias a la conexión constante, los capacitadores y pastores llegaron a formar parte de una comunidad nacional de aprendizaje. En lugar de ver la capacitación como un evento aislado, el aprendizaje se volvió permanente, relacional y adaptable.

Esta comunidad permitió a los pastores:

  • Compartir las experiencias y los desafíos.
  • Aprender los unos de los otros entre las distintas regiones.
  • Mantener los vínculos más allá de los espacios formales de capacitación.

“Fomentar una comunidad de aprendizaje en toda Etiopía es uno de los mayores logros”.

Para el pastor Lemma, esta cultura de aprendizaje permanente respondió a una realidad fundamental: los contextos ministeriales están en constante cambio. El aprendizaje continuo ayuda a los pastores a mantenerse efectivos frente a nuevos desafíos, tendencias y oportunidades.

Medir el impacto y ajustar el rumbo

La investigación no se detuvo cuando comenzó la capacitación.

El pastor Lemma explicó que las evaluaciones periódicas de impacto, realizadas cada tres años, permitieron analizar si la capacitación estaba produciendo cambios reales. Estas evaluaciones ayudaron al equipo a revisar los supuestos, afinar las estrategias y medir el progreso

Entre los resultados observados se incluyeron:

  • El crecimiento de las iglesias, con un promedio anual del 8,6 %.
  • La mejora de la salud pastoral y de la comprensión bíblica.
  • Una mayor unidad entre las denominaciones.
  • Una mayor eficacia en el discipulado y en el liderazgo ministerial.

La investigación se convirtió tanto en el fundamento como en el circuito de retroalimentación, orientando la acción y evaluando los resultados.

Aprendizajes clave para capacitadores de pastores

  • Comenzar por comprender el contexto mediante una investigación intencional.
  • Permitir que las necesidades reales orienten la estrategia y el marco de capacitación.
  • Colaborar entre los sectores formales, no formales e informales.
  • Priorizar la formación de los capacitadores para hacer posible la multiplicación.
  • Fomentar comunidades de aprendizaje permanente.
  • Medir el impacto con regularidad y mantener la flexibilidad para ajustar el rumbo

Una invitación a participar y aprender juntos

El recorrido del pastor Lemma subraya una verdad sencilla, pero exigente: capacitar pastores requiere intencionalidad, humildad y compromiso a largo plazo. La tarea es demasiado grande para esfuerzos aislados, pero se vuelve sostenible cuando se aborda de manera colaborativa y en oración.

Para escuchar la conversación completa con el pastor Lemma Degefa, acceda al Podcast sobre los Capacitadores de Pastores Globales.

Para explorar herramientas, recursos y conexiones para capacitadores de pastores, visite gprocommission.org. Y considere compartir este artículo con algún capacitador de pastores que esté sirviendo en su propio contexto.

Todos los líderes pastorales capacitados. Cada pastor, un capacitador.

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