Por qué la capacitación de pastores jamás se trata solo de números

La plantación de iglesias sigue creciendo con rapidez en distintas partes del mundo, pero la formación de pastores no logra seguir ese ritmo. En muchas regiones, un solo pastor asume la responsabilidad de varias congregaciones, lo que lo lleva a moverse de un lugar a otro cada domingo, predicando con frecuencia, pero sin la posibilidad de pastorear en profundidad. Los capacitadores de pastores de todas partes saben bien cuál es el resultado: un crecimiento aparente, que esconde una fragilidad subyacente.

Para quienes tienen la responsabilidad de capacitar pastores, los desafíos no solo residen en la cantidad, sino también en la profundidad. ¿Cómo levantamos líderes que no solo estén disponibles, sino que también estén espiritualmente cimentados, sean resilientes y puedan multiplicarse en otros?

Recientemente, durante una conversación en el podcast sobre los Capacitadores de Pastores Globales, el Dr. Daniel Fodorean, un capacitador de pastores que sirve en Rumania y Europa del Este, compartió cómo décadas de ministerio en contextos poscomunistas y afectados por conflictos moldearon su convicción: la capacitación de pastores debe ser holística, continua, y multiplicarse intencionalmente.

Comencemos por el contexto: cuando la necesidad de pastores es abrumadora

El camino del Dr. Fodorean hacia la capacitación pastoral no comenzó con una estrategia, sino por una carencia.

Tras graduarse del seminario a comienzos de la década de 1990, fue enviado a Constanza, una región con pocas iglesias, y aún menor número de líderes. En poco tiempo, él se encontró a cargo de seis o siete iglesias, ninguna de las cuales tenía su propio pastor.

“Rápidamente me di cuenta de que eso no era pastorear de verdad. Se parecía más a visitar iglesias o simplemente a predicar, pero pastorear requiere más que eso.” Dr. Daniel Fodorean

El darse cuenta de eso fue decisivo. Las iglesias necesitaban algo más que sermones; lo que necesitaban eran pastores. Y la única solución sostenible era formar a esos pastores dentro del contexto local.

Aprendizaje para los capacitadores de pastores

  • Una necesidad generalizada suele revelar supuestos erróneos sobre los modelos de liderazgo.
  • La predicación rotativa puede llenar vacíos, pero es incapaz de reemplazar la presencia pastoral.
  • La capacitación tiene que estar basada en las realidades que los pastores enfrentan en el terreno.

Capacitar a pastores de la propia región

En lugar de recurrir constantemente a líderes externos, el Dr. Fodorean tomó una decisión estratégica: identificar y capacitar a los líderes que fueran del propio contexto local.

Así fue que puso en marcha un pequeño centro de capacitación en su iglesia, en el que combinaba la formación teológica con la experiencia ministerial. Algunos alumnos fueron enviados a seminarios; otros aprendieron de forma práctica junto a sus mentores.

“Mi visión era clara: si necesitamos pastores, tenemos que formarlos. Y si queremos más pastores, entonces debemos capacitar a más.”Dr. Daniel Fodorean

Este enfoque permitió avanzar en dos frentes a la vez: desarrollar liderazgo y asegurar un impacto duradero. Al ser formados localmente, los líderes comprendían con profundidad la cultura, las tensiones y la realidad espiritual de las iglesias donde servirían.

Aprendizaje para los capacitadores de pastores

  • Los líderes que surgen del mismo contexto son los más aptos para pastorear a su gente.
  • No todas las trayectorias de capacitación deben ser iguales para lograr buenos resultados.
  • El crecimiento es mayor cuando la formación se da en contextos reales de servicio.

Integrar tres formas de capacitación, no limitarse a una sola

Con el crecimiento del centro de capacitación, el Dr. Daniel Fodorean fue afirmando una clara convicción: ningún modelo de formación alcanza por sí solo. Con los años, desarrolló un marco que ha dado dirección a su trabajo en diferentes países de Europa.

“La educación formal, la capacitación no formal y el mentoreo personal informal desempeñan un papel clave —y estoy convencido de que las tres formas son necesarias.” — Dr. Daniel Fodorean

La educación formal dio a los pastores una base sólida en fundamentos bíblicos y teológicos. La capacitación no formal abordó el desarrollo de su liderazgo y sus habilidades ministeriales. El mentoreo personal informal contribuyó a formar su carácter, discernimiento y madurez espiritual.

Esta integración se consolidó como un rasgo distintivo de lo que más adelante sería la Leader Formation Network (red para la formación de líderes), que hoy sirve a pastores en Rumania, Ucrania, Moldavia y más allá.

Aprendizaje para los capacitadores de pastores

  • Enfocarse en una sola forma de capacitación deja áreas sin atender.
  • El carácter se forma en la cercanía, no solo a través de un programa.
  • Una formación equilibrada afirma tanto la capacidad como el llamado.

Reenfocar la mirada: no es cuestión de cantidad, sino de formar líderes piadosos

Durante casi una década, el movimiento en el que participó el Dr. Daniel Fodorean dio como fruto casi 50 nuevas iglesias. Pero ese crecimiento puso al descubierto un desafío más profundo.

“Al comienzo, mi enfoque estaba centrado en la cantidad… pero con el tiempo entendí que no se trataba solo de cantidad, sino de calidad.” — Dr. Daniel Fodorean

Sumar pastores no resolvió automáticamente las luchas que persistían en las iglesias. Lo que faltaba era profundidad espiritual: líderes con carácter piadoso y capaces de pastorear con fidelidad.

Esta comprensión dio origen al Antioch Center (centro Antioquía) en el año 2000, donde pastores y profesores con experiencia se reunieron para invertir intencionalmente en la vida espiritual de los pastores y en su madurez como líderes. 

Aprendizaje para los capacitadores de pastores

  • El crecimiento numérico muchas veces revela debilidades en el liderazgo, en lugar de solucionarlas.
  • Las iglesias necesitan pastores con una formación espiritual sólida, no solo que cuenten con educación formal.
  • La capacitación debe enfocarse en quiénes son los pastores, no solo en lo que hacen.

La relación como clave para vencer la resistencia a seguir formándose

Uno de los mayores obstáculos que el Dr. Daniel Fodorean identificó no fue la logística, sino la mentalidad.

“Muchos pastores consideran que lo que aprendieron en el seminario es suficiente.” — Dr. Daniel Fodorean

Esta mentalidad hacía que muchos pastores no se sintieran motivados a seguir capacitándose. En lugar de confrontarlos, la respuesta fue entablar una relación más cercana. 

El Dr. Daniel Fodorean y su equipo empezaron a reunirse personalmente con pastores, escuchando, haciendo preguntas y respondiendo a sus necesidades reales. Con el tiempo, muchos comenzaron a reconocer el valor de seguir desarrollándose y eligieron involucrarse.

“Este enfoque personal puede tomar tiempo, pero da frutos significativos.” — Dr. Daniel Fodorean

Este acercamiento resultó especialmente clave en Ucrania, donde la guerra ha obligado a algunos pastores a huir, dejando a otros al frente de múltiples iglesias.

Aprendizaje para los capacitadores de pastores

  • La resistencia muchas veces refleja inseguridad o cansancio, no arrogancia.
  • La confianza abre puertas que los programas por sí solos no pueden abrir.
  • Invertir en relaciones sostiene la participación en el tiempo y multiplica el impacto.

Multiplicar los capacitadores, no solo los pastores capacitados

En los últimos años de su ministerio, el Dr. Fodorean sintió un nuevo llamado: formar pastores que, a su vez, capacitaran a otros pastores.

“Queríamos centrarnos en pastores que también formen a otros pastores; o sea, en capacitadores de pastores.”Dr. Daniel Fodorean

Admitió que se trata de una labor que conlleva un gran esfuerzo y requiere una dedicación especial.

“Este trabajo exige tiempo y dedicación. Si queremos centrarnos en la capacitación de pastores, debemos dedicarnos a ello de manera consciente”.

El impacto de este enfoque se reflejó en líderes como Daniel Burra. El Dr. Daniel Fodorean lo acompañó desde que estaba sirviendo en el ministerio local, y lo guió a lo largo de todo su proceso: el seminario, estudios posteriores, la plantación de iglesias y, finalmente, la capacitación de otros líderes.

“Al ver todo lo que ha sucedido… puedo decir que vale la pena. Vale la pena invertir en otros.” — Dr. Daniel Fodorean

Aprendizaje para los capacitadores de pastores

  • Los capacitadores de capacitadores son pocos; sin embargo, el impacto que alcanzan es exponencial.
  • La multiplicación requiere sacrificio, paciencia y una visión a largo plazo.
  • El gozo puede tardar en llegar, pero cuando llega, es profundo.

Conclusiones clave para los capacitadores de pastores

  • Las iglesias y los pastores deben desarrollarse juntos, no por separado.
  • Una formación que perdura combina enseñanza, práctica y mentoreo.
  • Cuando hay crecimiento sin liderazgo piadoso, las iglesias quedan desprotegidas.
  • La formación continua se construye sobre relaciones de confianza, no solo a partir de invitaciones.
  • Invertir en capacitadores permite que el impacto se extienda de generación en generación.

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